Día del Reciclador.

Publicado: 01 mar 2021
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Este lunes, el presidente Alberto Fernández, durante la inauguración de las Sesiones Ordinarias del Congreso de la Nación, señaló la intención de mejorar las condiciones de los “recuperadores urbanos” -tal como las políticas públicas de nuestro país los denominan-. El camino a recorrer es mucho. Las condiciones no son las mismas que a principios de este siglo cuando esta práctica se presentó como novedosa y, al mismo tiempo, como un claro ejemplo de la crisis en que había sumido a la Argentina con más de una década de neoliberalismo sin freno.

Si bien las persecusiones y pedidos de coimas de la policía han disminuido como resultado de la organización gremial, sigue habiendo oídos sordos de muchos gobiernos locales que, en vez de escuchar las propuestas de les propies cartoneres, diseñan las políticas desde mesas alejadas de las experiencias y vidas reales. Contenedores, muy bonitos para la foto, pero que no permiten desarmar la relación que históricamente la sociedad ha construido con los residuos.

Lxs cartonerxs, unos 200.000 en nuestro país, a pesar de las dificultades y los “olvidos” sistemáticos de sus derechos, realizan una actividad ambiental fundamental en nuestro país. Son les úniques que día a día retiran de los basurales o rellenos miles de toneladas de basura cuyo pasivo ambiental -cual deuda con el FMI- pagarán hasta nuestres nietes.

La recuperación de residuos debe dejar de ser un delito, se debe avanzar en la conformación de modelos de cogestión de los residuos donde las cooperativas puedan, a través de políticas públicas, fortalecer las actividades que, contra viento y marea, desarrollan desde hace muchos años. Sin cartoneres, no hay reciclado.

 

 

En la Universidad Libre de Barranquilla, con la promesa de entregar cartones, hacían entrar a recicladores -en nuestro país conocides como cartoneros y cartoneras- y luego de golpearlos y pegarles un tiro vendían sus cuerpos a estudiantes de medicina.

Rafael Hernández, quien se encontraba recogiendo latas cerca de la universidad, se hizo el muerto y logró escapar, denunciando lo ocurrido, un 1 de marzo de 1992.

Cuando llegó la policía se encontraron 12 cadaveres por muerte violenta. La universidad no pudo explicarlo y siete celadores fueron detenidos, pero muches recicladores habían desaparecido en los meses previos. Solo valían muertos, enteros o desmembrados, para ser vendidos como otra mercancía descartable, como las que laboriozamente recolectaban día a día.

La conmemoración de este día, en homenaje a quienes habían muerto en Barranquilla, quedó establecida en el año 2008 durante el Primer Congreso Mundial de Recicladores realizado en Bogotá.

En ese mismo evento, que estableció la decisión de realizarlo a nivel global debido a que el trabajo de cartoneres o recicladores se repite alrededor del mundo, se tomaron decisiones en conjunto para avanzar en la lucha y el reconocimiento de la labor, buscando la participación de los gobiernos locales y organismos transnacionales.