5 Años Sin Braian Toledo.
El 27 de febrero de 2020, Argentina amaneció con la triste noticia de que había fallecido una de las máximas figuras del deporte: Braian Toledo sufrió un accidente con su moto en su Marcos Paz natal y perdió la vida a sus apenas 26 años y mientras e preparaba para disputar por tercera vez unos Juegos Olímpicos.
A cinco años de aquel fatídico día, el pibe que salió de la más profunda pobreza y soñaba con lanzar su jabalina hasta el infinito, sigue vigente en el recuerdo de cada deportista argentino que lo conoció por los rincones del CeNARD.
En 2010, con apenas 16 años, logró la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Singapur.
Tiempo atrás había conocido a otra estrella del atletismo nacional: el garrochista Germán Chiaraviglio.
«La primera vez que compartí con Braian fue en 2010, unos meses antes de que él compitiera en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Singapur. Él vino a hacer un periodo de entrenamiento en Forma, Italia, donde yo entrené muchos años. Era muy joven, callado, pero muy atento. Conmigo desde un principio se mostró muy interesado y con ganas de aprender sobre el alto rendimiento»
«Al ser más chico, junto a otros atletas, lo aconsejábamos e intentábamos que tuviera todas las herramientas posibles para enfrentar la transición que iba a suponer pasar al mundo de los ‘adultos’. Recuerdo en Italia ayudarlo a aprender inglés e italiano, también nos contaba de su familia y como él ayudaba. siempre me impresionó lo responsable y consciente que era sobre temas de ‘adultos’ aún siendo un chico«, agregó.
En 2012 finalizó 28° en los JJOO de Londres y para Río 2016 quedó en el décimo lugar, a pocos centímetros de la clasificación al día de medallas.
Cambió su entrenador por el finlandés Kari Ihalainen y se mudó a Finlandia para prepararse para los Tokio 2020.
En 2019 sufrió una dura lesión en los ligamentos del tobillo y debió estar casi tres meses sin competir, pero nunca dejó de ayudar, hasta que un accidente de moto le quitó la vida, pero no su legado.
“En lo deportivo se perdió a un gran atleta, que soñaba con seguir representando al país de la mejor manera, lanzando su jabalina al infinito. Pero lo más importante es la ausencia del Braian humano, aquel que empatizaba como todo aquel que tenía una carencia”, declaró Chiaraviglio. «Ese Braian, el que pedía a sus sponsor que para estar con él tenían que aportar algo siempre a comedores o instituciones donde él ayudaba, un pibe que tenía muy claro que viajar por el mundo le iba a dar más herramientas para ayudar a su familia y que trascender, para él, significaba que su entorno tuviera las necesidades básicas satisfechas”.
Paula Pareto, campeona olímpica y muy cercana a Braian, también manifiesta su dolor pero conserva los mejores recuerdos. «Gran ejemplo de persona, de superación y de que se pueden lograr grandes resultados cuando se tienen objetivos claros. Además, una persona siempre dispuesta a ayudar más al prójimo que a él mismo. El ejemplo de perseverancia y de saber usar una imagen para ayudar a otros»
«Su mejor legado es que no hay límites para los sueños y la bondad de una persona va más allá del entorno en el que esté. Para mí es entender que podés tener todo o no tener nada, pero la actitud con que él enfrentaba todos sus desafíos y sus sueños era lo que lo diferenciaba. Con empatía y con mucho amor, demostró que aún con muchas dificultades se puede llegar a lo más alto en el deporte si uno trabaja y esfuerzo», concluyó.
Su sueño era lanzar su jabalina hasta el infinito, que era su palabra favorita.
«El infinito es no ponerte límites. Yo puedo soñar con lanzar 90 metros, pero no me tengo que limitar a eso. Tengo que apuntar al infinito. El infinito es hasta donde llegue, sean 88 o 95. El infinito es donde cada uno puede llegar. Recién cuando termine mi carrera voy a poder decir ‘el infinito era eso’. El infinito será todo lo que pude hacer, el infinito es haber dado lo máximo de mí», aseveró.
En Londres 2012, con apenas 18 años, terminó 28° en los JJOO y recibió duras críticas. «Todo eso me afectó mucho, hasta que lo entendí: si no saben que un lanzador de 18 años nunca le va a ganar a uno de 26, su crítica no sirve. ¿Cómo le voy a ganar al tiempo? Al tiempo no se le gana. Ni siquiera en estos juegos voy a alcanzar mi mejor nivel: el pico será en 2020 y 2024, con 26 y 30 años», cerró en un reportaje de la revista El Gráfico.
Lamentablemente, un accidente en moto nos privó de ver esa mejor versión de Braian Toledo, pero su legado es infinito.