Desaparición de Luciano Arruga.

Publicado: 31 ene 2025
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Luciano Arruga tenía 16 años cuando desapareció el 31 de enero de 2009.

Estuvo en esa condición hasta el 17 de octubre de 2014, cuando su cuerpo fue identificado en el Cementerio de Chacarita.

Había muerto el 1º de febrero de 2009 y enterrado como NN.

Fue testigo del accionar de la Policía con los pibes en los barrios: él se negó a robar para los efectivos del Destacamento de Lomas del Mirador, quienes lo acosaron los meses anteriores a su muerte.

El 22 de septiembre de 2008 fue detenido y torturado. En mayo de 2015, en un histórico juicio, los Policías responsables de ese hecho fueron condenados por las torturas contra Luciano, en un proceso importante de cara a la causa por su muerte.

Supuestamente, había sido atropellado al intentar cruzar la Avenida General Paz en un lugar no habilitado.

Apareció con ropa que no era de él, sus zapatillas en la vía contraria, intentando atravesar esa autopista a pocos metros de un paso peatonal que él conocía. El joven que lo atropelló explicó que corría «desesperado, como escapando». La Policía en el lugar no se acercó a ver qué sucedía.

Su familia y las Organizaciones Sociales han demostrado que a Luciano lo mató la Policía, con complicidades judiciales y políticas.

«Lo mató la Policía», sostuvo su familia, que fue clave en la difusión del caso.

Hoy en día, en el edificio donde funcionó el Destacamento, la familia de Luciano montó un Centro Cultural que busca combatir la violencia institucional, el accionar policial contra los pibes de los barrios y, también, la estigmatización de los medios de comunicación sobre los pobres.

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Recordar a Luciano no es solo un ejercicio de memoria; es un acto de resistencia.

Es interpelar a un sistema que sigue perpetuando desigualdades y violencias contra quienes no encajan en la imagen de una Argentina blanca y europeizada.

Es exigir justicia para él y para todos los jóvenes que, como Luciano, son perseguidos por unas fuerzas de seguridad que los trata como enemigos en lugar de protegerlos.

Este 31 de enero, levantamos su nombre como bandera porque su lucha es la de todos los que resisten al racismo y la opresión.

Porque no hay antirracismo sin justicia, y no hay justicia sin memoria.

Los familiares acompañan la marcha antifacista y antirracista que se realizará el sábado a las 16 hs desde Congreso a Plaza de Mayo.

Además, convocan a una asamblea antirrepresiva en el Espacio para la Memoria Luciano Arruga, en Lomas del Mirador, para seguir construyendo redes de resistencia y exigir que nunca más un joven sea víctima de la violencia institucional.

Fuente: SUTEBA