77 Años del Encuentro de Perón y Evita.

Publicado: 22 ene 2021
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Hace 77 años, el 15 de enero de 1944 a las 20.52 en la Argentina se produjo la mayor catástrofe de la que se tengan noticias, el Terremoto de San Juan, que destruyó un 80 por ciento de la capital de esa provincia y que días después el 22 de enero de 1944  fue el causante de la relación amorosa-política entre Juan Domingo Perón y Eva María Duarte.

Esa provincia cuyana ya había sufrido un gran terremoto en 1894 y otro en 1941, y luego del de 1944 se sucedieron los de 1952, 1966, 1972, dos en 1977 (original y réplica en Caucete), 1978, y dos en 1993 (junio y octubre).

Pero si bien su magnitud fue apenas superior al de 50 años antes (9,0 grados contra 8,9) todo lo sucedido luego del mismo dio lugar a hechos trascendentes de diversa índole para la Argentina.

La enormidad del sismo sanjuanino que provocó una mortandad estimada entre los 5.000 y los 20.000 seres humanos pero con cálculos más realistas de alrededor de 8.000, estuvo más ligado a los malísimos métodos de construcción que a la enorme violencia del sismo, según los estudios.

Fueron miles los huérfanos que dejó el terremoto los que en buena proporción fueron criados por familias de otras provincias y que nunca pudieron recuperar sus identidades ante la destrucción de sus papeles.

La economía provincial, basada en el monocultivo de la vid sufrió graves consecuencias. Pero la intervención de organismos provinciales y del Banco Hipotecario Nacional hicieron posible construir una nueva ciudad para 80.000 habitantes, sobre todo a partir de 1947 bajo la conducción del arquitecto José María Pastor y otra serie de profesionales contratados en diversos lugares del país.

Pero el terremoto sanjuanino de 1944 tuvo grandes consecuencias para el futuro argentino que aún hoy tienen trascendencia. No faltan razones para pensar que dicha catástrofe fue el punto de consolidación de Perón como líder popular. Por entonces estaba a cargo de la Secretaría de Trabajo y Previsión del gobierno del presidente Pedro Pablo Ramírez quién poco más de un mes después fuera desplazado por el también general Edelmiro Julián Farrell. Con éste pasó Perón, reteniendo dicha Secretaría, a desempeñarse también como ministro de Guerra y vicepresidente de la Nación.

A partir de las iniciativas de Perón se generó una gran movilización de solidaridad con el pueblo sanjuanino. Fue el eje no sólo de los aportes estatales sino también, y básicamente, de los recursos obtenidos en todo el país por gente de diversos sectores sociales.

Su liderazgo alcanzó gran notoriedad pública, destacada por medios de la época, amén de la ya alcanzada en los ámbitos laborales que ayudó a que, en poco tiempo, se quintuplicara la afiliación a los sindicatos.

Sin embargo también hubo un hecho trascendente que lo marcó personalmente y con él a todo el pueblo argentino.

Un relato del propio Perón al periodista Tomás Eloy Martínez así lo dejó en claro. “Conocí a Eva después del terremoto de San Juan, en enero de 1944. Desde la Secretaría de Trabajo y Previsión traté de movilizar a mucha gente, para que colaborara en la ayuda a esa ciudad, donde había ocho mil muertos. El Ministerio de Guerra, en el que me desempeñaba como jefe de Secretaría (de hecho, subsecretario), envié mantas y carpas para esa pobre gente. En Trabajo y Previsión pensamos en una colecta. Llamé a gran cantidad de artistas de cine, teatro y radio para que la hicieran en las calles de Buenos Aires. Eva vino con ellos. Los artistas, con su modalidad y mentalidad diferentes de las de todos los demás, prestaron su entusiasmo, pero sólo un grupo reducido quedó para organizar el trabajo. Y de ese grupo, la más activa fue esta chica, que me llamó de inmediato la atención. Eva se fue a San Juan por su cuenta, en uno de los aviones de médicos, y desde allá trajo la impresión de lo que pasaba y de cómo se podía ayudar mejor”, relató Perón.

 

Una semana después del terremoto, el 22 de enero, en el estadio “Luna Park” de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Perón impulsó un acto multitudinario en solidaridad con las víctimas del terremoto y allí hubo un encuentro público con Evita.

Se dice que fue entonces cuando se conocieron pero por los dichos del luego presidente, seguramente había sido unos días antes en la Secretaría de Trabajo y Previsión. Lo cierto es que desde ese acto su relación se hizo estable y pocos días después ya vivían juntos, relación que se formalizó con su casamiento el 22 de octubre de 1945 en Junín. Cinco días después del histórico 17 de octubre cuando el pueblo lo rescató de la prisión y lo convirtió en su líder.