20 de Agosto de 1778, Nacimiento de O´Higgins.

Publicado: 20 ago 2018
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El más grande chileno de la historia es, sin dudas, Bernardo O’Higgins Riquelme.
Su trascendencia aún es vital en todo el mundo hispánico.

Su figura, conmemorada en monumentos, bustos, calles, plazas, colegios, etcétera, está muy viva en esta América.
En Lima, en Trujillo, en Guayaquil, en tantos otros lugares de América y del mundo se habla del Libertador de Chile.
Aquí en Chile no hay ciudad en que su nombre no resuene.

El recordarle es nada más que festejarle.
Aunque murió en Lima… don Bernardo está vivo.
Es él la conciencia y grandeza de varias naciones.
Ha sido motivo de cantos por parte de grandes poetas nacionales: Julio Barrenechea, Ángel Cruchaga Santa María, Óscar Castro, José Antonio Soffia, Roberto Meza Fuentes, Andrés Sabella, Miguel Moreno Monroy, Nicanor Parra, Pablo de Rokha, Pablo Neruda, Gabriela Mistral…y tantos más de nuestro país y de muchos otros.

Nacido allá en Chillán, la ciudad del sur chileno, el 20 de agosto de 1778, hizo de su vida un apostolado por la recuperación de estas tierras que estaban bajo dominio español. Así contribuyó a la libertad con su extraordinaria participación en la gran revolución latinoamericana que se desató a comienzos del siglo XIX.

Hijo de un irlandés que llegó a ser Virrey del Perú, Ambrosio O’Higgins, y de Isabel Riquelme, el que sería el más grande de todos los chilenos, vivió al margen de los cuidados de su padre, ya que era él un funcionario de la Monarquía española…Así se le llamó entonces Bernardo Riquelme y de allí nació el apodo infame de llamarle “huacho”, marca que también llevaban muchos niños de estos lares de América Latina; pero, antes de morir don Ambrosio le destinó la mayoría de sus bienes y le dio su apellido.

Antes, en forma casi oculta, su padre lo había emviado a varios colegios. En Chile, en Perú, en Inglaterra. La educación del niño y, después, del joven le preocupaban a don Ambrosio.

Allá en Inglaterra conoció a su maestro intelectual y al de todos los libertadores grandes de América: Francisco de Miranda…De él aprendió que nuestra América tenía sellada en su frente la palabra Libertad.

Vuelto a América a ella dedicó sus fuerzas y sus grandes recursos. Sacrificó su fortuna y su familia por la Independencia de Chile.

Participó en varias batallas: perdió pocas, ganó muchas.

Derrotado en Rancagua partió hacia Argentina, cruzando ese enorme macizo andino que nos separa de nuestros hermanos transandinos. Allí hizo amistad con don José de San Martín.

San Martín, junto a Francisco de Miranda y Simón Bolívar, serían sus mejores amigos.

Es increíble el cariño que los tres le destinaban a O’Higgins. La amistad de ellos hacia nuestro líder-héroe era demasiado fuerte y aún no se la ha reconocido en toda su grandeza.

Conquistada la Independencia de Chile el héroe, junto a San Martín, diseñaron la estrategia para hundir defintivamente los fuertes que España tenía en América.

Ellos estaban en el Perú.

Allá fueron los 34 barcos que O’Higgins dispuso para la ocasión y allí ejerció de conductor -ya en tierra- el gran José de San Martín, considerado por los peruanos el Padre de su Patria, desde que el 28 de julio de 1821, juró la Independencia del Perú.

Mientras O’Higgins en Chile, como Director Supremo, recibía el ataque de lo mejor de nuestra aristocracia. Rodeado de envidias y de odios, el Gran Libertador de Chile, abdicó de su cargo y partió al exilio al Perú.

La nación inca lo recibió con la grandeza que se debía a quien había ayudado a conseguir su libertad. Se le entregaron dos haciendas para su explotación.

Aunque el Libertador estaba en esas tierras, en Cañete, no dejó de pensar, al igual que los otros grandes libertadores de América, que España concentraba -aún- fuerzas en Junín y en Ayacucho…O’Higgins quiso estar en esas guerras decisivas, pero algunas cosas no muy claras aún para los historiadores, no le permitieron hacerlo.

Sucre y Bolívar se llevarían los laureles de las últimas grandes batallas de América; aquellas que sellaban definitivamente la libertad de este continente; aunque aún quedaban algunos pequeños tentáculos hispanistas que soñaban con devolverle a la Monaquía española estas magníficas tierras. Tentáculos que, posteriormente, fueron aniquilados.

Cuatro grandes títulos marcan más la grandeza de Bernardo O’Higgins:

1.- LIBERTADOR DE CHILE.
2.- BRIGADIER DE LAS PROVINCIAS UNIDAS DE LA PLATA.
3.- GENERAL DE LA GRAN COLOMBIA.
4.- UNO DE LOS PRINCIPALES ORGANIZADORES DE LA EXPEDICIÓN LIBERTADORA DEL PERÚ.

Don Bernardo murió en Lima el año de 1842. Pero su nombre sigue vivo, muy vivo, como siempre lo expresara un líder importantísimo como era Salvador Allende y muchos más; y una multitud de historiadores y escritores.

Don Bernardo: hoy 20 de agosto de 2011 tenga usted un feliz nuevo cumpleaños; porque usted nos dio la nación, porque usted nos enseñó la libertad, porque usted nos dijo que teníamos que ser hermanos de los pueblos latinoamericanos, porque usted tuvo el coraje que lo convirtieron en el más grande de los hombres de ésta: la tierra de Chile.

Usted sigue vivo en la boca de los hombres que aman la verdad y la justicia latinoamericana.

Los buitres que le acecharon en vida…ya no existen y nadie los recuerda…

¡Salud GRAN LIBERTADOR!

240 Años del Nacimiento de O´Higgins.

Carta de José G. Martínez Fernández, escritor chileno.