Cantar Hace Bien.

Publicado: 27 nov 2019
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Cada vez que tu hijo canta su cuerpo libera endorfinas y se activan diferentes áreas de su cerebro, las cuales le ayudan aprender algo nuevo o a reforzar conocimientos ya aprendidos.

Cuando tu hijo canta suceden cosas maravillosas, porque este ejercicio le ayuda a desarrollar el habla de manera más fluida y adecuada y también a mejorar su conducta social, pues cuando está cantando se relaja y se reduce la probabilidad de que se comporte de manera agresiva.

Poder cantar hace que los niños (y también los adultos) se sientan más felices, más libres y más tranquilos.

Además ayuda especialmente a los niños a mejorar sus habilidades para memorizar y concentrarse, pues requiere de estas destrezas para poder cantar a gusto.

El hecho de que un niño se vuelva más sensible también puede atribuírsele a la actividad del canto, una actividad que le ofrece la oportunidad de expresarse artísticamente mientras mejora su autoestima.

Parece mentira que algo tan sencillo como cantar traiga tantos beneficios para el desarrollo de un niño, pero es así y la ciencia lo corrobora.

Un grupo de científicos de la University of Münster,  ubicada en Alemania, elaboró pruebas en 500 jardines de infancia, y concluyó que 88% de los niños que cantaban frecuentemente, estaban mejor preparados para la escolarización, en comparación con sólo el 44% de los niños que cantaban con menos frecuencia.

Los científicos alemanes calificaron el hábito de cantar como “un potente nutriente para los cerebros de los niños”. Aporta ventajas para su desarrollo integral, especialmente en el desarrollo del habla, conducta social y control de la agresión.

Además, los ayuda a experimentar de una manera más vívida la experiencia del sonido, lo cual también mejora sus capacidades vocales y auditivas.

Cada vez que tu hijo canta mientras juega, logra concentrarse con más intensidad en la actividad que está haciendo y esto le permite transformar cualquier momento de ansiedad, estrés o tensión en un rato más sereno y relajado.

Justo por eso los científicos abogan por que los niños tengan cada vez más oportunidades de jugar cantando, sobre todo en los primeros años de vida cuando esta actividad estimula de manera significativa su desarrollo en el área física, mental y social.

Y es que cantar ayuda a tu hijo a familiarizarse con las matemáticas y la lógica de igual manera que sucede cuando un niño estudia música a través de la lectura de pentagramas. Si no lo crees trata de rememorar la época en la que cientos de niños aprendieron las tablas de multiplicar cantando canciones infantiles, las cuales también sirven para inculcar valores y normas; no en vano las películas infantiles piensan muy bien en la banda sonora que acompañará los dibujos animados.

Normalmente los adultos solemos cantar en la ducha, temprano en la mañana cuando nos sentimos contentos; ese digamos que es el momento en el que nos permitimos cantar libremente, aunque muchas mujeres lo hacen cuando están limpiando la casa, cocinando o lavando los trastos.

Por estos tiempos ver a alguien cantando por el simple placer de hacerlo nos parece una excentricidad, pero la verdad es que los seres humanos hemos cantando y hecho música desde tiempos remotos, es un hábito que nos acompaña como especie y que sublima nuestras almas.

Pero además de ser una actividad recreativa tal como la ciencia lo ha comprobado el ejercicio de cantar no solo beneficia al cerebro de tu hijo, también repercute de manera positiva en el tuyo.

Verás, los adultos que cantan gozan de una mejor capacidad pulmonar y de mayor oxigenación en la sangre. Esta placentera actividad también mejora la memoria y favorece los nervios parasimpáticos. Y al igual que sucede en el cerebro de tu hijo, cada vez que tú cantas estás reduciendo los niveles de estrés al lograr relajarte.

El canto genera armonía a nivel psíquico y también refuerza el sistema inmune y lo ayuda a enfrentar de mejor manera problemas de sueño  y enfermedades circulatorias.

Quizás le pueda parecer inverosímil pero hay casos documentados que demuestran que el estado de salud de los pacientes con Alzheimer que cantan o escuchan una tonada en particular mejora.

El efecto de la música también ayuda a personas que han sufrido accidentes cerebrovasculares, quienes han logrado volver a hablar tras tararear constantemente melodías.

La ciencia ha demostrado que cada vez que un niño o un adulto canta sucede algo positivo en sus cuerpos y mentes; por eso alienta a tu hijo a hacerlo y trata de acompañarlo en ese sano y divertido ejercicio.

 

 

 

 

Fuente: Zuleyvic Adriana Cuicas, Licenciada en Comunicación Social, Universidad Fermín Toro