Reflujo Esofágico

Publicado: 19 abr 2023
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Puede darse más en ciertas condiciones, pero todos lo hemos sufrido alguna vez. Te contamos lo que es y cómo prevenirlo.

 

Se produce al subir el ácido del estómago al esófago. Puede ser por causas anatómicas, por causas funcionales y puede agravarse por la obesidad, tabaquismo, embarazo o la ingesta de antiinflamatorios.

El estómago produce jugo gástrico y este ácido clorhídrico es necesario para la digestión y es una barrera protectora del cuerpo.

Hay cuadros de acidez gástrica causados por úlceras gastroduodenales o úlceras gástricas.

El reflujo es diferente, se da porque sube hacia arriba el ácido que produce el estómago después de las comidas (aumenta la producción) y sube hacia el esófago que es una mucosa que no está protegida de la acidez gástrica.

La obesidad es un factor que aumenta las posibilidades de aparición de reflujo gastroesofágico, porque en los obesos se cambia ligeramente el ángulo de la posición entre el esófago y el estómago, lo que favorece el reflujo, lo mismo que sucede durante el embarazo.

En la gestación, además, se produce una relajación del esfínter esofágico interior por las hormonas, lo que aumenta los síntomas, no solo por la sensación de ocupación del abdomen por parte del feto. Los productos antiinflamatorios producen un aumento de la producción de ácido, como el estrés. Acostarse rápido después de haber comido o cenado favorece la aparición del reflujo.

La primera medida es no realizar comidas muy copiosas, evitar las bebidas carbonatadas, no acostarse nada más comer o cenar y hacer una vida equilibrada sin excesos de grasas, azúcares y mantener una actividad física regular.

Hay niños que sufren hernia de hiato congénita y que apenas pueden mamar bien porque tienen problemas de reflujo permanente y muchos de ellos se operan en la infancia.

También se da en personas jóvenes que se cuidan menos con la comida y realizan más excesos. El tabaco también favorece el reflujo. No hay una edad en la que el reflujo sea más significativo. Las personas mayores también lo pueden tener debido a que la musculatura de una unión gastroesofágica lleva a ser menos fuerte. Actualmente la franja de edad en la que más enfermos operamos es entre los 25 y 35 años.

Dormir con el cabecero de la cama elevado también mejora. Los tratamientos farmacológicos habituales son los inhibidores de la bomba de protones (Omeprazol y derivados), algún antiácido o alcalino para proteger y también existe un tratamiento quirúrgico para los pacientes que no responden. Antes de la cirugía se debe realizar un estudio para valorar la situación. Se realiza una gastroscopia para ver si el enfermo padece una hernia de hiato. Hay un concepto popular que habla de hernia de hiato cuando no se trata de eso, sino de reflujo esofágico. A estos pacientes se les realiza una endoscopia para ver como es la unión gastroesofágica con su estómago.

Hay pacientes que tienen un componente asmático, no porque lo sean sino porque el reflujo es tan intenso y sube ácido y gas con ácido clorhídrico que les produce cuadros parecidos a los asmáticos. También hay que tener en cuenta la úlcera esofágica, porque hay pacientes que sin tener reflujo y solo úlcera les puede producir síntomas parecidos al reflujo, pero puede ser el inicio de una tumoración.

Sus síntomas son habitualmente sensación de que la comida sube a la boca al cabo de un cierto tiempo después de haber comido, aunque sea un regusto ácido. También es común que el enfermo se despierte por la noche con la sensación de una bocanada ácida que le llega hacia la boca. También algunos pacientes refieren aire que les sube a la boca y que les da una sensación de eructo permanente. Todo esto se acompaña de mucha acidez.